
HOLLLAAAA amiguitos y amiguitas…
¡Cuánto tiempo sin estar con ustedes en nuestra familia! La verdad, verdad, verdad… es que algo de responsabilidad tiene mi papito Jetrón. Cuando yo le pedía que me ayudara a comunicarme con ustedes, él me contestaba que no tenía tiempo pero que más tarde lo haría. La verdad es que si sumáramos los “mas tarde” y “más tarde” que él fue respondiéndome, no sabría hasta qué fecha en el futuro llegaríamos. Pero, ahora ya estamos nuevamente juntos y eso es lo que realmente importa. Yo a ustedes los añoraba y recordaba mucho. Sé que muchos de mis amiguitos ya no deben estar con nosotros en esta familia y me da mucha penita el pensar que quizás ya no volveré a saber de ellos; pero confío en que mi Jesusito podrá acercarnos, algún día, nuevamente…
Tengo de darle muchas gracias a tiiiiiitas que mantuvieron nuestra casita familiar en actividad… La tiiiiita Isabel, la tiiita Malusa, la tiiiiita Rosquilla… Debo decirles que las amo mucho, mucho mucho…
Me he encontrado con muchas cosas nuevas… Creo que el “patrón de la tierra” las cambió… Mi papito Jetrón ya no puede invitar a nadie para que llegue a nuestra familia… Tampoco quienes nos visitan pueden quedarse en ella… ¿cómo podremos crecer, entonces? Tiiiiiiiita Isabel me dijo que las invitaciones debíamos dirigirlas a las direcciones ‘mail’… Pero ¿como podemos ingresarlos a nuestra familia? … Bueno, yo soy sólo un muñeco y hay cosas que no entiendo todavía…
He podido pensar mucho y he podido valorar el silencio (pero no me acostumbro a él), la soledad (pero no me gusta cuando es larga) y el reflexionar (que muchas veces me pierde entre los senderos de una vida que aún no conozco del todo) He conversado con mi amigo Jesusito y Él me ha contado muchas cosas. A veces pienso que Él, que tiene a tantas y tantas personas que lo siguen, se siente algo solito cuando anda por los caminos y calles de nuestra tierra…
- Hola Panchito… ¿Cómo has estado?
- Hola Jesusito… Qué bueno que viniste a verme y conversar conmigo.
- Te sientes solo ¿verdad?
- La verdad es …que sí. Me siento solo, solito solito. Y, cuando era un muñeco sin vida pienso que eso no me importaba ya que nada recuerdo; pero ahora que he aprendido a vivir quiero saber, conocer más allá de las letras de los libros…
Jesusito, me escuchaba en silencio; y yo me retrataba en sus ojos… Y hablaba y hablaba… yo lo veía sonreír a veces. Su presencia me llenaba de ternura y me dejaba pleno de amor. Muchas veces era yo el que callaba y Él me contaba cosas que parecían cuentos pero que eran como reflejos de la realidad, y yo escuchaba y escuchaba… cerraba mis ojos y lo acompañaba en su caminar por las calles. A veces parecía un anciano de cabellos blancos, otras un mendigo con su mano estirada, otras veces semejaba un niño friolento o un trabajador cansado que retornaba a su casa… Veía que sus ojos brillaban, sus pasos se hacían más lentos cuando pasaba por ciertas casas y yo veía como miraba hacia el cielo y algo murmuraba en silencio… Luego, yo cerraba mis ojos , para iur sumergiéndome en un profundo sueño.
- Buenas noches Jesusito…. Gracias por estar conmigo…
- Buenas noches Panchito… buenas noches, soy tu amigo.
Hoy mi papito Jetrón, me sacó de mi rincón del escritorio. Sopló un poco el polvo que se había acumulado sobre mi cuerpo y, abrazándome me dijo:
- ¿Sabes, Panchito? anoche mientras dormía escuche una voz que me decía: Jetrón… estás dejando muy abandonado a Panchito… y él, te necesita… ¿Acaso ya dejaste de quererlo?
Yo, te quiero mucho… y te pido perdón por ese abandono mío hacia ti…
Bueno, por eso estoy aquí y espero estarlo por mucho tiempo.
¡Cuánto tiempo sin estar con ustedes en nuestra familia! La verdad, verdad, verdad… es que algo de responsabilidad tiene mi papito Jetrón. Cuando yo le pedía que me ayudara a comunicarme con ustedes, él me contestaba que no tenía tiempo pero que más tarde lo haría. La verdad es que si sumáramos los “mas tarde” y “más tarde” que él fue respondiéndome, no sabría hasta qué fecha en el futuro llegaríamos. Pero, ahora ya estamos nuevamente juntos y eso es lo que realmente importa. Yo a ustedes los añoraba y recordaba mucho. Sé que muchos de mis amiguitos ya no deben estar con nosotros en esta familia y me da mucha penita el pensar que quizás ya no volveré a saber de ellos; pero confío en que mi Jesusito podrá acercarnos, algún día, nuevamente…
Tengo de darle muchas gracias a tiiiiiitas que mantuvieron nuestra casita familiar en actividad… La tiiiiita Isabel, la tiiita Malusa, la tiiiiita Rosquilla… Debo decirles que las amo mucho, mucho mucho…
Me he encontrado con muchas cosas nuevas… Creo que el “patrón de la tierra” las cambió… Mi papito Jetrón ya no puede invitar a nadie para que llegue a nuestra familia… Tampoco quienes nos visitan pueden quedarse en ella… ¿cómo podremos crecer, entonces? Tiiiiiiiita Isabel me dijo que las invitaciones debíamos dirigirlas a las direcciones ‘mail’… Pero ¿como podemos ingresarlos a nuestra familia? … Bueno, yo soy sólo un muñeco y hay cosas que no entiendo todavía…
He podido pensar mucho y he podido valorar el silencio (pero no me acostumbro a él), la soledad (pero no me gusta cuando es larga) y el reflexionar (que muchas veces me pierde entre los senderos de una vida que aún no conozco del todo) He conversado con mi amigo Jesusito y Él me ha contado muchas cosas. A veces pienso que Él, que tiene a tantas y tantas personas que lo siguen, se siente algo solito cuando anda por los caminos y calles de nuestra tierra…
- Hola Panchito… ¿Cómo has estado?
- Hola Jesusito… Qué bueno que viniste a verme y conversar conmigo.
- Te sientes solo ¿verdad?
- La verdad es …que sí. Me siento solo, solito solito. Y, cuando era un muñeco sin vida pienso que eso no me importaba ya que nada recuerdo; pero ahora que he aprendido a vivir quiero saber, conocer más allá de las letras de los libros…
Jesusito, me escuchaba en silencio; y yo me retrataba en sus ojos… Y hablaba y hablaba… yo lo veía sonreír a veces. Su presencia me llenaba de ternura y me dejaba pleno de amor. Muchas veces era yo el que callaba y Él me contaba cosas que parecían cuentos pero que eran como reflejos de la realidad, y yo escuchaba y escuchaba… cerraba mis ojos y lo acompañaba en su caminar por las calles. A veces parecía un anciano de cabellos blancos, otras un mendigo con su mano estirada, otras veces semejaba un niño friolento o un trabajador cansado que retornaba a su casa… Veía que sus ojos brillaban, sus pasos se hacían más lentos cuando pasaba por ciertas casas y yo veía como miraba hacia el cielo y algo murmuraba en silencio… Luego, yo cerraba mis ojos , para iur sumergiéndome en un profundo sueño.
- Buenas noches Jesusito…. Gracias por estar conmigo…
- Buenas noches Panchito… buenas noches, soy tu amigo.
Hoy mi papito Jetrón, me sacó de mi rincón del escritorio. Sopló un poco el polvo que se había acumulado sobre mi cuerpo y, abrazándome me dijo:
- ¿Sabes, Panchito? anoche mientras dormía escuche una voz que me decía: Jetrón… estás dejando muy abandonado a Panchito… y él, te necesita… ¿Acaso ya dejaste de quererlo?
Yo, te quiero mucho… y te pido perdón por ese abandono mío hacia ti…
Bueno, por eso estoy aquí y espero estarlo por mucho tiempo.
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Dios con cada uno
Malusa